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Cuestión de respeto I

“Respeto”, del latín respectus ‘atención, consideración’. (1): Veneración, acatamiento que se hace a alguien; (2) Miramiento, consideración, deferencia. ©RAE.

Cuestión de respeto

Son varios los problemas que preocupan a la sociedad actual: el hambre, la violencia, el empleo, las relaciones -tanto sociales como personales-, la salud, el medioambiente… Preocupaciones que, si establecemos el concepto de felicidad como “estado de satisfacción espiritual y física“, tienen mucho que ver con la felicidad personal.

Y bien, ¿qué tiene que ver el respeto en esto? TODO. Os invito a seguir y participar de esta serie de entradas orientadas a descubrir la relación entre el respeto y cada uno de esos ámbitos porque, al final, puede que la solución a muchos problemas se reduzca a una simple cuestión de respeto.

El respeto que nace desde uno mismo irradia calor al resto ámbitos de nuestra vida. (Iustración origina, Luis Miguel Pozo).

Relaciones sociales respetuosas

Comencemos por uno de los aspectos que más ha preocupado al Ser Humano a lo largo de la Historia (o al menos uno de los que más páginas se han escrito): las relaciones sociales.

Probablemente todos estemos de acuerdo en toda relación duradera y libre debería basarse en el respeto. Ya sea una relación sentimental, de amistad, grupal o de cualquier otro tipo, el respeto es algo que se da por hecho pero… ¿hacia quién?

¿Quién falta al respeto a quién?

Vayamos a por un ejemplo sencillo, que seguramente nos suene a todos. Para ello… retrocedamos 15, 20, 30 o los años que sean necesarios hasta alcanzar la tierna edad de… ¡5 años!. Un, dos, tres… ¡¡¡chás!!! ¡¡¡tienes cinco años!!!

Caso 1:

– ¡Jajaja qué tonto!

– ¡Ssschhh! ¿Qué es eso? Tienes que guardar respeto al abuelo, es mayor que tú.

Bueno, a todos nos sonará. Podríamos decir es una de las primeras lecciones que, de manera poco acertada, nos dan acerca del respeto. Dejando a un lado la idoneidad del correctivo aplicado al niño, todos podemos identificar cuál ha sido esa falta de respeto. Ahora, desde esa edad de 5 años avanzamos unos cuantos años y nos situamos en edad de trabajar:

Caso 2:

– Responsable: ¿Qué basura de informe es esta? ¿Qué pasa contigo? ¿Tienes algún problema mental?

– Colaborador: He pensado que… – Responsable “He pensado que”, “hi pinsidi qui”… Para pensar mierdas como estas, mejor no pienses nada.

En este segundo caso… ¿quién ha faltado el respeto a quién?. Quizás no sea algo tan obvio como parece…

Lo que ocurre cuando (te)faltas el respeto

Retomando el ejemplo anterior, lo más obvio es pensar que es al colaborador al que se le ha faltado al respeto. En un nivel, sí, así es. Pero, en otro nivel, es el propio responsable quien se lo ha faltado a sí mismo.

¿En qué puede estar pensando una persona para comportarse así?. Lo que ese responsable ha dicho de su colaborador nos dice mucho más de sí mismo que del colaborador. Y, desde luego, lo que nos dice no es nada bueno.

Esa persona, ese responsable, tiene un problema serio consigo mismo. No se respeta. Si realmente se respetase, no trataría así a otras personas. Puede parecer algo absurdo o, cuanto menos, algo subjetivo. Pero no, no lo es. Si tomamos al Ser Humano como un ser que, por naturaleza, aspira a mejorar y a la perfección, esta persona está degenerando en algo totalmente opuesto.

Y no sólo eso. Para el que no le interese ese “rollo humanista”/cualitativo, y sea más práctico/cuantitativo, un dato: ese responsable está creándose problemas. Ya no solamente los enemigos que se pueda estar granjeando, sino por los “amigos” que está dejando de hacer y la tranquilidad que está perdiendo, poniendo en riesgo su seguridad.

Abstraigámonos de ese ejemplo de relación laboral y generalicémoslo a cualquier otro tipo de relación. Esa persona no se ama. Esa persona se está generando una cantidad de problemas de salud que, probablemente, se los desearía a su peor enemigo… con el detalle de que, en estos momentos, él mismo es su peor enemigo: se está matando ya no sólo espiritualmente como Ser Humano, sino biológicamente con la cantidad de neutransmisores y sustancias estresoras que su propio organismo está segregando en respuesta a esa conducta. Y de nuevo para las mentes más prácticas y materialistas: se cierra puertas. Una persona que piensa en negativo y cuyo vehículo de pensamiento es la ira y la agresión, verá en toda acción y suceso ira y agresión. Se sentirá, constantemente atacado, creando nuevas redes neuronales enfocadas al ataque y a la defensa y aumentando las dosis de estos agentes estresores, entrando en un círculo vicioso de lo más nocivo para su salud biológica, espiritual y relacional.

   

“Las emociones y su impacto en la salud”, Dr. Mario Puig Alonso

El Yo-conmigo como requisito para el Yo-contigo

Y llegados a este punto, ¿cómo podría empezar esa persona a respetar al otro?. ¿Ponemos a otra persona por encima que le humille y le haga sentir lo mismo que él cree le está haciendo sentir a su colaborador? ¿Imponemos normas morales y de comportamiento en la organización?.

Para mí lo anterior no serían más que parches. Esa persona debe empezar a respetarse a sí misma como Ser Humano. Probablemente sea su propio estado de salud el que le empezará a avisar de que algo no va bien en su Vida. O quizás sea la calidad de sus relaciones interpersonales las que le den el primer aviso. Tanto igual da. Lo realmente importante es que esa persona, hasta que no se respete a sí misma, no va a poder respetar completamente a otra persona. Porque, algo esencial, es comprender que no puedes dar aquello que no tienes: al igual que no puedes dar algo físico si no lo posees, no puedes dar un trato que no sientes.

El amor, ¿cómo amar si no te amas a ti mismo? Podrás amar en base a la idea que tienes de amor; pero hasta que no te ames, hasta que no lo experimentes en ti mismo, no podrás amar como ser con personalidad única, sino como otros contaron que amaron. Exactamente ocurre con el respeto.

¿Qué hacer para ser una persona respetuosa?

No te voy a convencer de las bondades de ser una persona “respetuosa”. Ni tampoco voy a empezar a divagar con pensamientos éticos o filosóficos. Voy a ir a algo más básico, más práctico: el egoísmo. Aunque sea por propio egoismo y por no enfermarte y no cerrarte puertas: comienza a respetarte. Para ello, cuida tus pensamientos, porque ellos determinarán tus palabras. Asimismo, cuida tus palabras, porque ellas determinarán tus acciones. Y, cuando esta forma tan “artificial” y poco “desinteresada” de autorespeto -porque, recordemos, hemos partido de un supuesto egoísta- comience a generar relaciones sociales calurosas, permítete sentir ese calor humano. Y quizás, sólo quizás, comience a nacer en ti ese verdadero respeto que viene desde lo espiritual. Ese verdadero respeto que genera salud. Ese verdadero respeto que hace que trates al otro como si de una extensión de tu cuerpo físico y espiritual se tratase.

Y, en este punto, es cuando realmente comprenderemos el significado de la palabra “respeto”, la definición con la que comenzábamos este artículo. En este punto sentiremos cómo esa veneración, atención y consideración hacia nosotros mismos irradia a esa persona con la que estamos tratando.

Dibujo círculo cromático: cada color puro, desde su propia esencia, se entremezcla respetuosamente con otro color primario, dando lugar a una nueva experiencia cromática, en total armonía. (Ilustración tomada de Arteterapia)

Para finalizar, ¿de qué nos hemos dado cuenta?

Antes de finalizar esta primera entrada sobre el respeto, quiero proponer dos preguntas muy sencillas, hacia tus adentros:

1º) Piensa en cómo te diriges a los demás, tanto a nivel oral como de acción. ¿Qué dice de ti?. ¿Crees que tu calidad de vida -salud, relaciones, trabajo…- mejoraría introduciendo algún cambio en ellos?

2º) De cara al próximo artículo (“El respeto en tus relaciones personales”) hazte la siguiente pregunta: ¿te sientes respetado? ¿de quién crees que debería nacer el respeto hacia tu persona?.

 

Gracias por tu atención, ¡disfruta y sé feliz, MenteLibre!.

Luis Miguel Pozo.

One thought on “Cuestión de respeto I

  1. Me ha gustado, pero tengo que volver a leerlo, con mucha más calma, hay frases que no termino de asimilar, lo que quiere decir, algún tecnicismo, pero me ha gustado en general.

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